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lunes, 23 de junio de 2014

Perashat Jukat

Cualquier persona que tocaba un muerto, estaba impuro (tamé); no podía entrar al campamento de la Shejiná, donde estaba el Mishkán. Para purificarlo, se tenía que quemar una vaca totalmente roja, y con sus cenizas mezcladas con agua, rociarlo el tercer y séptimo día desde que se impurificó. El séptimo día al anochecer, se tenía que sumergir en una Mikve, y se tornaba puro. Toda persona que tenía contacto con las cenizas de la vaca roja (para adumá), se volvía impura y tenía que sumergirse en la Mikve al anochecer.
Los Iehudim ya estaban en su año número 40 en el desierto (¡se habrán dado cuenta que la Tora omite unos 32 años!). El 10 de Nisan Hashem (no el Ángel de la Muerte), tomo el alma de Miriam cuando tenía 125 años. Los Iehudim tendrían que haber llorado por ella, pero solo lo hicieron sus hermanos, Moshé y Aharón. En lo que no tardaron, es en quejarse por el agua, que al morir Miriam, su fuente se secó.
Hashem le dice a Moshé que hable a la roca de Miriam, y  fluiría agua. Moshé dudo qué piedra era la correcta, el pueblo lo empezó a apurar, se desesperó y le pegó. Esto estuvo mal, y Hashem se enojo mucho con Moshé y Aarón. De castigo, murieron en el desierto. De este acto, lo que más hizo encolerizar a Hashem fue que rebajó Su milagro, ya que no es tan magnífico que salga agua de una piedra después de golpearla (como ya había hecho) que luego de hablarle. Se puede comparar a un padre cuando educa a sus hijos. Si les pega, seguramente se van a portar bien, pero sin ganas, lo contrario si los convence con voz tranquila.
Los judíos acamparon al pie de Or HaHar. Hashem le dijo a Moshé, que avisara su hermano Aharón, que moriría en la cima de ese monte. Así fue como hizo, fueron con Elazar (hijo de Aharón), y vieron una cueva, con una cama y una vela. Aharón se acostó y Moshé le fue sacando las prendas de Cohen Gadol, mientras se las ponía su sobrino. Cada parte que le sacaban la ropa, una nube de gloria, la tapaba, hasta que fue cubierto totalmente y Hashem tomo su alma.

Los Amalekim aprovechan el momento y los atacan, pero pierden.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Perashat Noaj

La vida antes del Mabul, diluvio, era muy buena: todos llegaban a conocer a sus nietos mínimo (vivían cientos de años); eran gigantes, podían arrancar árboles de raíz por ejemplo; no existían las enfermedades o sufrimientos; cuando sembraban, la cosecha les duraba para los siguientes 40 años; y el clima siempre era el mejor, no habían estaciones. Por esto, pensaban que no necesitaban a Hashem y cometían todos los peores pecados que puede haber, como idolatría, derramamiento de sangre, adulterio, robo (de propiedad, mujeres, objetos, cosecha, animales, etc.). Los jueces  y animales mismos eran malvados…
Igualmente, luego de diez generaciones desde Adam, nació un hombre que; junto con su esposa Naamá y sus hijos Shem, Jam y Iafet; no se contagió de las personas que lo rodeaban. “Perfecto en su generación”, este Pasuk tiene varias interpretaciones:
·        Era justo sólo comparado a su generación, pero si hubiera vivido en otra época no hubiera destacado
·        Se pudo mantener piadoso a pesar de su entorno
·        No hacía más de lo esperado (como Abraham, que sin importarle que se acababa de circuncidar, fue a buscar invitados)
Hashem le dice a Noaj de su plan de mandar un Mabul, diluvio, por los pecados de los hombres y sólo él y sus descendientes, siete parejas de cada animal casher y una de cada taref sobrevivirán a él (también Og, quien se les vendió como esclavo para la eternidad). Por lo tanto, debería construir un arca, donde en el piso inferior irían los restos, en el del medio la comida y en el superior, los humanos. Noaj tardó 120 años en construirla, soportando las burlas de la gente (en vez de volver en Teshuvá por su próximo trágico destino), pero nunca pidió (como Moshé) que no sean castigados, misericordia o les insistió que recapaciten.
El 17 de Jeshbán del año 1656 (desde la creación), comenzó el Mabul, empezando como una simple llovizna para seguirle dando a la humanidad otra oportunidad de salvarse y permanecieron en el arca por 12 meses, sin descansar ya que tenían que alimentar a cada uno y uno de los animales. La lluvia duró 40 días, en los cuales llegó a cubrir más de 7,5 m sobre las montañas más altas (las personas medían eso, por si alguien se subía a las cimas de ellas), pero no era agua normal, tenía fuego y materiales tóxicos. Luego de cesar de llover, el agua comenzó a bajar y 40 días después del 1 de Av, mandó un cuervo (animal conocido por su maldad y taref lo que significaba que sólo eran dos) para ver si el agua había bajado y si por alguna razón moría en el camino, era su castigo por sus pecados, pero igualmente el ave volvió y por orden de Hashem, Noaj lo dejó pasar.
Esperó 7 días y mandó una paloma quien no pudo encontrar lugar para vivir. Después de una semana hizo lo mismo y esta vez volvió con una rama de olivo (que sacó del Gan Eden seguramente, ya que toda la tierra estaba destruida, pero había algo de tierra seca ya que para llegar hasta allí, debió parar para descansar). Luego de otros 7 días, la volvió a mandar y no regresó.
Cuando Hashem les permitió salir, lo hicieron y al ver la Tierra desolada, Noaj se lamentó, a lo que Hashem le respondió que ¡hubiera rezado antes! Como símbolo del pacto entre Hashem y la humanidad de que no volvería a mandar un diluvio, puso el arcoíris, y cada vez que merezcamos ser castigados, aparece en el cielo así volvemos en Teshuvá.
De ahí en adelante, les fue permitido comer carne. Con algunos animales Casher, Noaj hizo Korbanot para Hashem.
El nieto de Jam, hijo de Noaj, quien salió del arca con tez oscura, era conocido como Nimrod (significa: “incitó a revelarse contra Hashem”), Amrafel (ya que tiró a Abraham al horno caliente) o simplemente Kush como su padre (debido al color de su piel).
Cuando este tenía 40 años, hubo una guerra entre los descendientes de Jam y Iafet, la cual ganaron los primeros comandados por Nimrod a quien coronaron como rey y se autoproclamó una deidad. Luego, toda la población se estableció en Babel (Babilonia).
Allí se les ocurrió construir una torre muy alta, que llegara al cielo, con varios propósitos para hacerla:
1.     Para prevenir un segundo Mabul o en el caso de otro diluvio, poder subir allí para protegerse. Ellos no creían que lo había mandado Hashem, sino que era natural que cada 1656 años, caiga un diluvio y tenían que prevenirlo.
2.     Para adorar ídolos allí.
3.     Para colocar un ídolo con una espada en la mano demostrando que querían luchar con Hashem.
Sólo hubieron cinco personas que no ayudaron a la construcción de la torre de Babel: Abram (décima generación desde Noaj), Noaj, Shem  y dos de sus hijos (Ever y Ashur).
Cada grupo de personas (citadas anteriormente, según su propósito para construir la torre), fue castigado de otra manera, luego de darles una oportunidad de volver en Teshuvá merecida por estar unidos:
1.     Fueron dispersados por el mundo, devolviéndolos a donde pertenecía cada uno.
2.     Se transformaron en monos, demonios o espíritus.
3.     Antes todos hablaban hebreo, pero de ahí en adelante, existen 70 idiomas, lo que provocó que nadie entendiera al otro y ante el pedido de algo, le daban otra cosa. Finalmente, la mitad de la humanidad fue asesinada.
El tercio más bajo de la torre fue tragado por la tierra, el superior fue incendiado y el que quedó, permaneció sobre la tierra.
Los astrólogos de Nimrod le dijeron que veían que nacería un muchacho quien le ganaría (Abram), por lo que mando a matar a todo varón que naciera, en total fueron 700.000. La esposa de Teraj, futuro padre de Abram, una persona con un cargo muy importante, acababa de tener a Abram, por lo tanto se escapó con él a una cueva y Teraj les dio para matar al hijo de su sirvienta diciendo que era el suyo. Cuando Nimrod se dio cuenta que su plan no tuvo efecto, canceló su decreto y Abram pudo volver a su tierra.
Teraj tenía un negocio de ídolos, el cual dejó por un tiempo a cargo de su hijo. Abram rompió todas las estatuas menos la más grande, a la cual le puso una espada. Al volver su padre, le dijo que se habían peleado y solo sobrevivió una. Teraj le gritó: “¡Los ídolos ni se mueven!” a lo que Abram le respondió: “Entonces, ¿para qué los servís, si no hacen nada?
Un día Teraj llevó a Abram al palacio de Nimrod donde Abram destruyó los ídolos y como castigo, fue encarcelado por 10 años y finalmente fue lanzado al fuego donde no se quemó por tres días enteros.

Luego, Abram se casó con su sobrina Sarai, quien era estéril. Abram, Sarai, Teraj y su esposa Amtalai y Lot, hermano de Sarai, se fueron a vivir Jarán. Abram esparció por todo el mundo el nombre de Hashem.

sábado, 24 de agosto de 2013

Perashat Nitzavim

En la Perashá pasada, habían sido nombradas las 98 maldiciones a los pecadores. Los Iehudim tenían mucho miedo, así que Moshé los calmó, diciéndoles que los castigos serian sólo para expiar sus pecados, así podrían vivir eternamente en el Mundo Venidero, el Olam Habá. Esto es como si un día nos levantamos cansados, pensando que sería un día muy largo. Al mediodía,  alguien te dice que te dará un regalo. Ya no te sentís como a la mañana, parece un día distinto. Esto es igual a la vida, por más que suframos acá, en la Tierra, tendremos un regalo, el Olam Haba.
Ya era el 7 de Adar, día de la desaparición terrenal de Moshé, quien quería hacer un nuevo pacto con los Iehudim, para que no hagan lo mismo que en Har Sinai, que al mes hicieron el becerro de oro. También le agregó que cada uno se debería preocupar por los pecados ajenos. Si vemos a alguien pecar, también es averá (pecado) nuestra. Todos aceptaron.
En relación a alguien que piensa (no dice) que cree en ídolos, Moshé remarcó que Hashem conoce todos los pensamientos y también castiga por ellos, pero no a los que lo acompañan (y no saben lo que piensa).

Si pecamos, seremos exiliados. Igualmente, la Torá predice que haremos Teshuva, llegará el Mashiaj y tendremos nuevamente Eretz Israel para nosotros a los ojos de todos, Amen.