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sábado, 16 de mayo de 2015

Shabuot

Costumbres
v Comemos alimentos con leche y miel:
Ø Ese día los Iehudim no conocían las reglas de Cashrut, entonces, comían leche; igualmente, por más que supieran las reglas bien algunos, no podían matar a los animales ya que recibimos la Torá en Shabat.
Ø Asimismo, la Torá es comparada a la leche ya que nos llena y a la miel porque su estudio y recompensa es dulce.
Ø Moshé fue puesto en la canasta y encontrado por la hija de Paró en Shabuot. Cuando ella quería que tome leche de nodrizas egipcias, no quiso, ¿cómo la boca que hablará con Hashem, tomará leche de mujeres impuras? De acá que comemos leche y nos fijamos que sea Casher.
Ø La guematria (valor numérico) de Jalab (leche), es 40, representando los 40 días que Moshé estuvo en Har Sinai para recibir la Torá; y la de Jalabí (lácteo), 50, por los días entre Pesaj y Shabuot.
Ø Por la Tierra prometida a nosotros en la Torá, Israel, de la cual se dice que mana leche y miel.
Ø La Torá es tan necesaria para la subsistencia del judaísmo como la leche para un bebé.
Ø La leche es blanca, color que representa la pureza. Los Iehudim en Har Sinai estaban muy puros y preparados para recibir la Torá. Así también debemos estar nosotros siempre.
Ø Ambas provienen de impureza, pero se vuelven Kasher: la leche de la sangre (prohibido comerla) y la miel de la abeja (un insecto). Esto nos incentiva a volver en Teshuvá sin importar de la familia que venimos, todos nos podemos volver Tzadikim.
v Nos quedamos estudiando Torá toda la noche: El que lo hace, tiene asegurado que en ese año no va a morir ni le va a pasar nada malo, a él o a su familia. Esto es porque los Iehudim se quedaron dormidos el día de la entrega de la Torá. No lo hicieron con malas intenciones: sabían que cuando uno duerme, una parte de la Neshamá (alma), está con Hashem, más que cuando estamos despiertos. Empero, Hashem no quiere que no nos ocupemos de nuestro cuerpo, sino que espiritualicemos las tareas mundanas (comer bendiciendo y educadamente, charlar con amigos sin decir Lashón Hará…).
v Decorar el Bet Kneset con flores y plantas lindas ya que así estaba el Har Sinai en la entrega de la Torá.
v Leer Meguilat Rut:
Ø En Shabuot nació y murió el rey David, que es nieto de ella.
Ø Shabuot y Meguilat Rut caen en la época de la cosecha del trigo.
Ø  Rut aceptó la religión de su suegra Naomí por propia voluntad, como nosotros hacemos en Shabuot.
v Leer Tehilim: lo escribió el rey David.
Las Midot (cualidades) de Rut
v Tzniut (recato): Cuando llegó a Beit Lejem con su suegra Naomí, fueron a buscar espigas de trigo que se hayan caído y que los pobres pueden tomar. Cuando la vio Boaz (el dueño del campo), le llama la atención que:
Ø Se agachaba recatadamente cuidándose de que no se le vea nada.
Ø No hablaba de más con los trabajadores de la tierra.
Ø Cuando hablaba, lo hacía en tono bajo.
v Emuná (fe en Hashem): Ella creyó en Hashem en todo momento, hasta en los más difíciles. Por más que podía en cualquier momento regresar a su vida en el palacio, prefirió acompañar a su empobrecida suegra y confió en que Hashem la ayudaría. En recompensa por haberse convertido sin condiciones favorables o intereses, fue la abuela de David HaMelej y de ella vendrá el Mashiaj.
Nombres
v Jag Matan Torá: Por la entrega de Hashem de la Torá. Está en presente y en la Torá no dice explícitamente cuándo la recibimos porque no hay un día específico para recibirla y mejorar, siempre es el momento indicado.
v Jag HaShabuot: porque contamos 7 semanas (Shabuot) desde Pesaj y según nuestra mejora en esas semanas, así será nuestra Torá en el año.
v Jag HaKatzir: de la cosecha, en Israel es la época de cosecha.
v Jag HaBikurim: En la época del Beit HaMikdash llevaban los primeros frutos al Templo, en agradecimiento por ser los “primogénitos” de Hashem.
En Shabuot, Hashem y Moshé dijeron los Aseret HaDiverot (10 mandamiento). Las  segundas Lujot (tablas) fueron entregadas recién en Iom Kipur.
Jodesh Siván en el desierto
Primer día: llegaron al desierto de Sinai
Segundo día: Hashem les pregunto si querían la Torá y respondieron Naasé (haremos) veNishmá (y escucharemos). Una explicación es que Naasé significa lo que dice, la Torá escrita y Nishmá, cumpliremos la Torá oral. Hay un Midrash famoso que dice que Hashem puso el Har Sinai sobre la cabeza del pueblo amenazándolos con que si no la aceptaban, los dejaría enterrados bajo el monte. Al parecer, esto se contradice con que Am Israel aceptó con fe ciega la Torá al decir Naasé veNishmá. Explican que cuando dijeron Naasé veNishmá, estaban aceptando la Torá entregada directamente por Hashem y Hashem los obligó a aceptar la palabra de los Jajamim, sus comentarios y opinión.
Tercer día: La Torá dice que se prepararon por tres días (hasta el 6 de Siván). Moshe limita el Har Sinai.
Sexto día: (Shabat) Escucharon los diez mandamientos. Según otras explicaciones, la Torá se recibió el 7  ya que Moshé dijo que se preparasen 4 en vez de tres días. Igualmente, se festeja Shabuot según el decreto original de Hashem, que se reciba el 6.
Otros puntos importantes del Jag
v La unión. Cuando acampamos en Har Sinai, estando a punto de recibir la Torá, se dice VaIján (en singular, acampó). Esto lo explica Rashí: acamparon como un solo hombre, con un solo corazón (intención). Igualmente, cuando los Mitzrim perseguían a los Iehudim hacia el mar, también figura Vaianos, y viajó. Rashí explica: con un solo corazón, como un solo hombre, al revés que los Iehudim. Esto significa que estaban unidos sólo por la misión, pero luego al desaparecer, se desunirían y se pelearían entre ellos otra vez. Nosotros no. Siempre estamos juntos, sin importar la causa.
v Los chicos son los testigo de la Torá. Ellos son la continuidad del judaísmo, por eso debemos educarlos a que la sigan.
v La Torá es de todos. Por eso  fue entregada en el desierto, que nunca es propiedad privada.

v La humildad. Se aprende de las montañas: todas querían que la Torá sea entregada sobre ellas, por su hermosura, altura… Empero, se dio en Har Sinai, que era baja y no orgullosa.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Perashat Vaieshev

De los 12 hijos de Iaakov, Iosef, hijo de Rajel, era el más Tzadik; pero cometió errores: cada vez que veía a sus hermanos hacer algo no bueno, se lo decía a su padre para que se arrepientan en vez de él mismo ayudarlos; y quizás las “transgresiones” que cometían, tenían buenas intensiones, pero él no las buscó.
Los demás hijos, estaban muy celosos de él ya que su padre abiertamente lo consideraba su preferido, por ejemplo, regalándole sólo a él una hermosa túnica y ellos pensaban que se debía al Lashón hará de Iosef sobre ellos. Realmente este amor tan profundo se debía a que era el primogénito de Rajel, su amada y porque a pesar de su temprana edad, estudiaba mucha Torá junto a él.
Su odio aumentó cuando les contó Iosef dos de sus sueños:
1.    Todos estaban atando cereal, el de Iosef quedaba erguido mientras de los de los demás se le “inclinan”.
2.    Se inclinan delante de él el sol (Yaakov), la luna (Rajel) y once estrellas (hermanos).
Yaakov le pide a Iosef que vaya a observar a sus hermanos, quienes estaban pastando en la tierra que habían destruido Shimón y Leví (Shjem), cuyos habitantes podían tomar venganza. Al verlo llegar, decidieron que lo matarían, pero luego por el consejo de Reubén (quien pensaba luego rescatarlo), lo tiraron a un pozo. Finalmente, vieron a unos mercaderes y lo venden como esclavo.
En el mercado de esclavos, Potifar, ministro del faraón, lo compró. Ejercía maravillosamente su labor gracias a Hashem así que lo llegó a considerar su gran ayudante.
Como era tan bello, Zulaija, la esposa de Potifar, se enamoró de él. Lo quería conquistar, pero él no la rechazaba. El día de celebración por la crecida anual del Nilo, ella permaneció con Iosef en su hogar diciendo que no se sentía bien, sacó su espada, le sacó la remera para hacerlo pecar y él se escapó. Algunos explican que Iosef se había rendido y aceptado pecar con ella pero Hashem hizo que se le presentara una imagen de su padre, la cual lo hizo entrar en razón.
Potifar mandó a Iosef a la cárcel, por más que realmente sabía que era un Tzadik. Lo hizo solamente porque Zulaija ya había difamado el rumor del “malvado Iosef” y no podía decirle a todos que su esposa era una mentirosa.
En prisión, el supervisor confió tanto en él que lo designó para que cuide a los encarcelados y así fue por 10 años. Un día llegaron dos personas nuevas, las cuales ambas habían soñado cosas que les traían pesar y Iosef les interpretó sus sueños:
·       El mayordomo del Faraón (había servido una copa de vino con una mosca al rey): Exprimía tres ramas de vid sobre una copa y luego la entregaba. Iosef le dice que en tres días volvería a su puesto.

·       Panadero/repostero real (entregado un pan con una piedrita): Cargaba tres canastos con hogazas de pan, y aves las picotean. Iosef dice que morirá en tres días y será comido por pájaros.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Perashat Jaié Sará

Esta Perashá se llama Jaié Sará (la vida de Sará). Si habla de su muerte, ¿por qué se llama así? Esto es porque cuando una persona muere, a veces sus enseñanzas también lo hacen. Así no fue con Sará: todas tomamos su ejemplo hasta el día de hoy.
Cuando ella fallece a los 127 años, no dice en el Jumash “127”, sino que dice 100 años, 20 años y 7 años debido a que cuando tenía 100, parecía de 20 en cuanto a su belleza física y de 7 por su pureza espiritual (una niña pequeña no tiene averot).
Mientras ella vivió, había 3 milagros: las nubes de Shejiná (presencia divina) de Hashem estaban sobre su carpa; la Jalá siempre era abundante y bendecida y las velas de Shabat que prendían duraban hasta el siguiente Shabat. Cuando falleció, todo esto se fue hasta que Itzjak se casó con Rivká.
Para enterrarla, Abraham eligió Meharat HaPajpelá. Hashem lo guio hasta allí a través de un cabrito que se había escapado del grupo, Abraham lo había perseguido y había sentido el aroma del Gan Eden. Abraham quería la comprar para que después no se arrepientan del obsequio a toda costa, pero Efrón, el dueño de la tierra, se la quería regalar. Insistió Abraham y finalmente pago 400 monedas de plata, mucho dinero. Efrón hablo mucho e hizo poco; lo contrario a lo que nos recomienda la Torá y a lo que hizo Abraham con los tres ángeles en la Perashá pasada, Vaierá: les dijo que sólo les daría un poco de pan, un lugar para dormir y agua para lavarse, pero les terminó preparando un banquete digno de reyes.
El nombre de Mearat (cueva de) HaMajpelá viene de la palabra Kaful (doble). Hay varias explicaciones:
·       La cueva tenía 2 pisos, pero sólo el de abajo se usaba para enterrar
·       Allí están enterradas 4 parejas: Adam y Java, Abraham y Sara, Itzjak y Rivká y Iaakov y Lea.
·       Adam HaRishon era tan alto, que para ser enterrado Hashem lo debió doblar
Abraham quería casar a su hijo Itzjak, por ello mando a Eliezer, su fiel sirviente, a buscar una muchacha de su familia, no de donde estaba ya que no tenían buenas cualidades. Otra explicación: uno a veces no hace teshuvá por “el qué dirán” de los cercanos. Abraham pensaba que por más que no fuera una Tzadeket 100% en ese momento, al estar lejos de sus parientes y amigos, rápidamente volvería al camino correcto. Hashem hizo el milagro de que se le acortara el camino hasta Jarán (donde vivía la familia de Abraham). Mereció esto ya que en vez de darle a Itzjak su propia hija, buscó la mejor chica. En realidad, Eliezer tenía un gran Ietzer HaRá de darle a su propia hija, pero lo venció haciendo tefilá a Hashem.
Eliezer pensó que Itzjak merecía una chica hospitalaria, bondadosa y caritativa. Por ello  rezó a Hashem de que si una mujer le preguntaba si quería que le de agua al él y a los camellos, esta sería la elegida.
Hashem cumplió su pedido, siendo la futura esposa Rivká, hija de Betuel, sobrino de Abraham. Eliezer le regaló aros y pulseras hermosas, de oro con diamantes (como adelanto de las grandes riquezas que llevaba consigo y las que luego le serían dadas). Rivká lo llevó a su casa, para presentarlo a su familia, y que les hable de Abraham.
Rivká tenía un hermano muy malvado, Laván, quien invitó a Eliezer a la casa sólo porque quería que le dé riquezas como a Rivká, pensando que si por agua, Eliezer le dio a Rivká joyas, a él por una comida, le daría muchas riquezas. Betuel pensaba igual, pero peor: lo quería envenenar. Puso el veneno en el plato de Eliezer pero un Ángel lo cambio por el suyo y Betuel murió.
Al día siguiente, Eliezer volvió con Rivká, quien por recato al ver a su prometido se cubrió la cara con un velo. Al entrar a la carpa con Itzjak, los tres milagros de Sara volvieron.

Finalmente, Abraham falleció muy anciano, ya habiéndosele cumplido todos sus deseos, como ser padre, ver a su hijo Itzjak casarse y que Ishmael haya en Teshuvá. Además, nunca vio a su nieto Esav como un Rashá. Fue enterrado junto a Sará en Mearat HaMajpelá.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Perashat Vaiera

Por más que Abraham Avinu se había hecho el Brit Milá hacía tan solo tres días, quería recibir invitados, por lo que primero envió a su sirviente Eliezer y luego fue corriendo él mismo a buscar personas. Hashem, para que no salga nadie y que Abraham se recupere, hizo que haga muchísimo calor.
Igualmente, al ver las ganas de Abraham de cumplir esta gran Mitzvá, primero fue Él a visitarlo y luego envió a tres Malajim (ángeles). En el Pasuk no dice que Abraham vio tres ángeles, sino tres hombres para demostrarnos que él no los recibía a pesar de su dolor por ser Malajim, sino por ser simples personas. También, porque en su casa era tan normal ver ángeles como seres humanos.
Los Malajim sólo tienen una función, por lo que Hashem mandó a:
·      Rafael: para curar a Abraham de los dolores del Brit Milá y salvar a Lot y su familia de la destrucción (salvar y curar es una única función).
·      Mijael: para dar la noticia del embarazo de Sará y del nacimiento de Itzjak un año después.
·      Gabriel: destruir Sedom y las ciudades que la rodeaban.
Abraham les dijo que les daría pan, agua para beber y lavarse los pies y sombra para dormir, mas les preparó un banquete digno de reyes con leche, manteca, Matzot (era Pesaj) y carne de tres terneritos.
La tierra de Sedom y sus ciudades vecinas, Amorá, Adma, Tzvoim y Tzoar (esta última no fue destruida con las primeras para que Lot pudiera ir a allí), mereció su duro castigo ya que como eran tan ricos por tener las tierras más fértiles del mundo y que cada vez que extraían un fruto del piso, también tomaban oro, creían que no necesitaban comportarse como Hashem requería para vivir bien. Sus leyes eran:
·       Cualquier visitante puede ser atacado y despojado de sus pertenencias.
·               Cuando alguien dejaba el país, debía hacerlo sin dinero.
·               El que ayudaba a alguien, debía ser asesinado.
·       Si se invitaba a extraños a un casamiento, al anfitrión se le sacaban sus ropas.
Abraham rezó por estas ciudades y por su sobrino Lot (sin la tefilá de su tío, no hubiera sido salvado), diciendo a Hashem: “si hubieran 50 justos allí, ¿las destruirías…? ¿Y si hubieran 45… 40…30…20…10?” Pero siquiera había un minián (10 personas) justas, así que dejó de pedir.
A Lot no le importaban las leyes de su país y deseaba invitar gente, aprendido de su tío Abraham, por lo que merodeaba por las calles en las noches. Cuando Gabriel y Rafael se disponían a destruir la ciudad, él los invitó a su casa. Otra explicación es que estaba durante esa noche en el portón de la ciudad ya que los jueces como él permanecían allí y en el Pasuk figura que los vio como Malajim (y no personas como Abraham), lo que nos viene a decir que si no fuera por ser ángeles, no los hubiera recibido.
La esposa de Lot era malvada, así que al ver a los invitados de su esposo, le pidió sal a los vecinos diciéndoles que tenía invitados para que maten a su esposo por estar en contra de la ley del país. A los pocos minutos, todos ya sabían sobre el “terrible acto” de Lot, por lo que sitiaron su casa. Para que se vayan, Lot les ofrece a sus hijas (y no a sí mismo como hubiera hecho un Tzadik) para que hagan con ellas lo que quieran, pero los ángeles lo trajeron de vuelta a su casa.
Al amanecer, Rafael lo tomó sacándolo a él con dos de sus hijas solteras (las otras dos casadas y sus esposos no creían que serían destruidos) y su esposa. Les ordenó que no miraran hacia atrás ya que la Shejiná de Hashem estaba allí y también porque si no fuera por los rezos de Abraham, no se hubieran salvado y no merecían siquiera observar el milagro.
Abraham se mudó a Grar, una ciudad filistea. Allí sucedió algo similar a lo que pasó en Egipto: Avimelej, el rey, tomó a Sará. Soñó que Hashem le decía que vuelva en Teshuvá y le pida perdón a Abraham y así hizo y le dio varios regalos. Hicieron un tratado que decía que por tres generaciones, sus descendientes no se atacarían mutuamente.
Según una explicación, el quince de Nisán, Sará tuvo a Itzjak a los 90 años y Abraham a los 100. Todo el mundo fue bendecido por su nacimiento: los ciegos pudieron ver, los rengos caminaron… Nadie podía decir que lo habían adoptado o era hijo de otra persona ya que Itzjak era igual a Abraham.
Ishmael se puso celoso de su hermanito nuevo ya que sabía que a pesar de ser él el primogénito, Itzjak continuaría el linaje de su padre. Se desvió del camino de la Torá y comenzó a servir ídolos, a cazar y robar. Al ver esto, Sará pidió a su esposo que lo echara junto a Hagar y así hizo Abraham ya que Hashem le había dicho que haga todo lo que le diga Sará.

A los 37 años de Itzjak (otros opinan otras edades), Hashem le ordenó a Abraham que haga de su hijo un Korbán. Abraham fue a donde Hashem le indicó (donde luego sería el Beit HaMikdash) y cuando lo estaba por matar, una voz del cielo exclamó que no lo haga y en vez, haga Korbán de un carnero que pasó por allí.

lunes, 27 de octubre de 2014

Perashat Lej Lejá

Abram ya era para Hashem un Tzadik y por ello Hashem lo pudo probar con cosas tan difíciles, ya que Él nunca nos pide algo que no podemos hacer.
Lo primero que Hashem le ordenó es que se vaya para él, Abram (Lej Lejá) al lugar donde Él le mostraría (pero sin decirle antes adónde). ¿Por qué para él, acaso era bueno irse de su casa? Sí, ya que si lo hacía sería recompensado con descendencia, dinero, bendiciones efectivas y que su nombre sea una bendición (la gente dirá “qué seas como Abram”), los que lo bendigan serán bendecidos (plural) y el que lo maldiga será maldecido (singular)…
Ahora nos podemos preguntar ¿Quién luego de tantas cosas buenas no haría lo que le pidan? Esa la prueba, hacer todo LeShem Shamaim, en honor de Hashem, no por la recompensa.
Hashem le dice a Abram que abandone su patria. Si uno lee la Perashá anterior, podrá notar que en realidad Abram no era de Jarán, sino que de Ur Kasdim, de donde hacía unos años se había mudado con su padre (ya fallecido), Lot y Sarai. Los Jajamim lo explican de dos formas: que en verdad él era de Jarán (se había mudado a Ur y de allí a Jarán de vuelta) o que esta orden se la había dado mientras aún estaba en Ur Kasdim.
Abram salió con su esposa Sarai, su sobrino Lot y todas las personas a las cuales había hecho hacer Teshuvá. Cuando llegaron a destino, se desató en Eretz Israel una terrible hambruna por lo que decidieron irse a Egipto. Allí se dio cuenta de la belleza de Sarai, quien a pesar de haber soportado todo el viaje seguía hermosa. Otros opinan que de tanto recato que tenía Sarai, nunca le había visto siquiera los tobillos, pero para cruzar un arroyo, probablemente se le levanto muy poco la punta de la pollera, mostrando sus tobillos, los cuales hasta ellos eran preciosos. Una tercera explicación es que él sabía que era hermosa, pero estaba en un nivel tan elevado que para él lo santo era hermoso, veía la belleza interior, la cual es resaltada cuando nos vestimos con recato como lo hacía Sarai. En ese momento se dio cuenta de que Sarai no era sólo linda interiormente sino que también físicamente.
Razonó que como los egipcios eran malvados y no tenían claro qué estaba bien y qué no, podrían secuestrarla y maltarlo a él para quedarse con ella, por lo que la escondió en una caja. Luego, cuando la descubrieron y se la llevaron al palacio de Paró, dijo que era su hermana. Paró al verla, se quería casar con ella, pero cada vez que la tocaba, un ángel lo golpeaba y todos los del palacio se llenaron de ampollas. Finalmente, ella confesó que estaba casada y los obligó a irse con muchos regalos valiosos, incluyendo su hija Hagar. Paró pensó: prefiero que mi hija sea una sirvienta en la casa de un Tzadik como Abram y no una princesa entre Reshaim.
Abram y su compañía volvió a Eretz Cnaan por el mismo camino que a la ida para poder pagar los hospedajes en los cuales había parado. Allí se separó de Lot ya que no alcanzaban los terrenos para el ganado de ambos y por las peleas entre sus empleados: los de Abram decían que sólo se podía pastar en campos públicos y en los otros había que cubrir las bocas de los animales con bozales, mientras que los de Lot no lo veían necesario. Lot se fue a vivir a Sedom cuyos habitantes son muy malvados pero los campos eran fértiles.
Hubo una guerra entre cuatro reyes (entre los cuales estaba Amrafel (Nimrod)) y otros cinco reyes, la cual ganó la minoría, demostrando su fortaleza. Entre los cautivos estaba Lot, por lo tanto, Abram con su sirviente Eliezer solos fueron a rescatarlo y lo lograron ya que cuando tiraban tierra, se convertía en flechas. En el Pasuk dice que Abram fue con 318 hombres, pero nuestros Jajamim interpretan que era solo Eliezer, cuya Guematria es 318.
En recompensa de haber sido salvado, el rey de Sedom le dijo que le entregue a los cautivos y que se quedara con toda la riqueza, pero Abram no aceptó siquiera un hilo o cordón de zapato ya que Hashem es el que da la Parnasá (sustento) y así no diría el rey de Sedom “yo enriquecí a Abram y no su D”s.”
Abram temía que se le hubieran acabado los méritos luego de tantos milagros, pero Hashem lo consoló diciéndole que todo había sido hecho por Su nombre y Abram tendría su merecida recompensa en el Olam HaBá. Lo que pidió fue descendencia.
Hashem le prometió a Abram que sus hijos tendrían Eretz Knaán, en el futuro Israel, a lo cual Abram preguntó cómo sabría él que sería así, cómo sabría que la merecerían sus descendientes a pesar de sus pecados. Le pidió que tomara tres becerros y tres cabritos (que representaban a los reyes no judíos), tres ciervos y una tórtola (reyes persas y griegos) y un palomino (judíos). Con todos haría Korbanot y luego los cortaría en partes, a todos menos al palomino el cual pasaría volando entre ellas, significando que los Iehudim vencerían a todos los demás pueblos. Este suceso se lo conoce como Brit bein HaBetarim (pacto entre las partes).
Luego, Abram soñó con la esclavitud de los judíos en Egipto y su redención, y asimismo los distintos exilios (Babilonia, Media/Persia, Grecia y Roma). Hashem le dio para elegir entre el castigo de los exilios o el Gueinam, infierno; obviamente eligió la primera opción.
Ya habían pasado diez años y Sarai no había tenido ningún hijo, por lo que decidió darle a Abram como esposa a su sirvienta Hagar, quien quedó embarazada al poco tiempo. Por ello, alegó que Sarai no era lo que aparentaba, una Tzadeket, porque era estéril (no merecía tener hijos) y ella rápidamente había sido bendecida. Sarai se enojó con su marido por dos cosas: por no hacer nada luego de ver que Hagar la avergonzaba; y porque rezó a Hashem que le dé hijos (a él, pero no a ambos). Abram le respondió que haga con Hagar lo que quiera.
Sarai le echó su mal de ojo y Hagar perdió el bebé. Hagar se escapó al desierto, pero Hashem mandó ángeles para traerla de vuelta y prometerle que tendrá un hijo llamado Ishmael, que significa “Hashem escuchó tu sufrimiento.”
A la edad de 99 años, Hashem le ordenó que sea íntegro, tamim, que consistía en cumplir Sus órdenes y hacerse el Brit Milá. Hashem les cambió los nombres él y a Sarai:
·     Abram a Abraham: Dejarás de ser padre de Aram (Ab Aram) y serás el padre de muchas naciones (se le agregó la Hei de Hamón, multitud).
·     Sarai a Sará: Sarai significa mi princesa/ministra, ahora, sacándole la Iud, significará princesa/ministra de todo el mundo.
·     La Iud (según la guematria, 10) de Sarai pasó a ser una Hei (5) para el final de su nombre y otra para Abraham.
Hashem le ordenó que cada varón a los ocho días de vida judío o de posesión de un judío (esclavo) se le deba hacer el Brit Milá. En mérito de cumplir esta Mitzvá Hashem lo recompensó con un hijo, Itzjak.

Abraham se hizo el Brit Milá a plena luz del día, sin importarle las burlas de los Goim o de los burlones. Ishmael se lo hizo a los 13 años.

martes, 14 de octubre de 2014

Perashat VeZot HaBerajá

Es la última perashá de la Torá, se lee en Simját Torá. Esta perashá es de las bendiciones de Moshé a Am Israel en su último día de vida en este mundo
Para ayudar a que las Berajot se cumplieran, Moshé primero alababa a Hashem y recién luego decía nuestros méritos. La Perashá comienza describiendo a Moshé como el hombre de Hashem que bendijo a Bené Israel antes de su muerte. Esto nos demuestra la humildad de Moshé: Hashem le dijo que en algún momento debería ser llamado Ish HaElokim (Hombre de Hashem), pero él siempre lo posponía, hasta que llegó el día de su fallecimiento.
Moshé también bendijo a cada Shevet en particular:            
ü Reubén: Que viva y que no muera. Ellos estaban especialmente en peligro al vivir fuera de Eretz Israel, pudiendo ser atacados por los demás pueblos. Asimismo, iban al frente de la guerra. Al parecer la frase “que vivan y no mueran” es redundante, pero viene a significar “que vivan en este mundo y en el venidero”
ü Shimón: No fue bendecido ya que hizo idolatría y pecó con midianitas, su jefe Zimrí, llevó a su carpa a la hija de Balak. De todos modos, en la Berajá de Iehudá está insinuado: “Escuchá (shemá-misma raíz que Shimón) la voz de Iehudá”.
ü Iehudá: Moshé sabía que los reyes saldrían de esta tribu, así que pidió que Hashem escuche las Tefilot de sus monarcas en momentos difíciles
ü Leví: En mérito a que no se unieron a los demás cuando pecaban (espías, becerro de oro, quejas por el Man…), que tengan riquezas (para que puedan estudiar y enseñar sin preocupaciones) y que sus enemigos sean destruidos.
ü Biniamín: Hashem ama especialmente a esta tribu ya que Biniamín (el hijo de Iaacov), fue el único que nació dentro de Eretz Israel, no se involucró en la venta de Iosef, ayudaba a su padre a caminar cuando ya era mayor y nunca pecó. Por ello, el Beit HaMikdash fue construido en sus tierras.
ü Iosef (Menashé y Efraim): Sus tierras serán las mejores, las más fértiles, con más agua… Iehoshúa, el sucesor de Moshé, era de Efraim y Guidón, un juez, de Menashé.
ü Zebulún e Isajar: Ellos hacían un trato: mientras que Zebulún trabajaba, Isajar estudiaba todo el día; después, compartían todo (riqueza de Zebulún y mérito de estudiar Torá de Isajar). Fueron bendecidos con abundancia en encontrar piedras preciosas y peces caros, entre otras cosas, así ambos shevatim podían estudiar.
ü Gad: Como vivirían fuera de Israel, fueron bendecidos con la fuerza para luchar (además, iban al frente de la guerra). Moshé sería enterrado en sus dominios, pero nadie sabe con exactitud dónde.
ü Dan: Serían fuertes, pero no tanto como Gad. El Iardén, río que riega la tierra, comienza en Dan.
ü Naftalí: Estarán muy felices en sus tierras, ya que habrán abundantes peces, por estar en territorio del río Kineret. También, tendrán ricos frutos.
ü Asher: Se multiplicarán mucho y su hijas serán hermosas tanto interna como externamente, meritorias de ser esposas de reyes y Cohanim guedolim. Tendrán muchísimo aceite de oliva, así lo pueden vender y en sus montañas encontrarán hierro y cobre. También, fueron bendecidos con fuerza durante toda su vida.
Siguió bendiciendo a todo el pueblo en conjunto, con que no deberán temer a los enemigos, sino que ellos tendrán miedo de nosotros.
A la mitad del día, Hashem ordenó a Moshé que suba a Har (monte) Nevó. De allí, Hashem le mostró que parcela le correspondería a cada Shevet y lo que sucedería a lo largo de la historia. Tres ángeles le prepararon una campa de oro con piedras preciosas, almohadas de seda y sábanas de lino, para que Moshé se acueste, y finalmente, Hashem lo besó y su alma salió de su cuerpo. Hashem mismo lo enterró, y nadie sabe ni sabrá dónde, para que nadie lo idolatrara. Su sucesor fue Iehoshúa bin Nun y lo obedecieron como a Moshé.

domingo, 3 de agosto de 2014

Perashat Vaetjanán


Moshé rezó 515 veces para entrar a Israel, pero Hashem le dijo que no cambiaría su decreto, y que tampoco siga orando, ya que los Iehudim pensarían que Él es inflexible. ¿Por qué Moshé deseaba tanto entrar a Israel? Solamente para poder cumplir con las Mitzvot especiales que sólo pueden hacer allí (Shemitá, Iovel…).

Moshé continuó su discurso diciendo una mitzva básica del judaísmo: no se pueden agregar ni sacar Mitzvot de la Torá. Los reformistas o conservadores, generalmente quitan o modifican Mitzvot ya que piensan que no son validas en la actualidad. Si nos ponemos a pensar, los sabios (Jajamim), agregaron Mitzvot. Esto es verdad, pero lo único que hacían era “cercar” la Mitzva original, para que no la transgredamos sin querer.

Moshé advirtió que si los Iehudim se alejaban de la Torá, serían exiliados, pero siempre tendrían que tener a Hashem en el corazón, con Su Torá y Sus Mitzvot.

Luego, vuelve a explicar los 10 mandamientos, ya que la mayoría que entraría a la Tierra, en Matán Torá (entrega de la Torá) eran chicos o siquiera habían nacido. Hay algunas pequeñas diferencias entre estos y los de Perashat Itró, por ejemplo, aquí dice Shamor y allá, Zajot et HaShabat; o aquí dice Ed Shav (vano) y allí, Shaker (mentira).

Continúa explicando el Shemá: siempre debemos saber que Hashem es uno y único, que no  es físico, y El solo gobierna todo el mundo. Después de leer el Shema, decimos “Baruj Shem Kebod Maljuto LeOlam Vaed”.  Este pasuk Moshé lo escuchó cuando subió al cielo a recibir la Tora, y le gustó para alabar a Hashem.

lunes, 23 de junio de 2014

Perashat Jukat

Cualquier persona que tocaba un muerto, estaba impuro (tamé); no podía entrar al campamento de la Shejiná, donde estaba el Mishkán. Para purificarlo, se tenía que quemar una vaca totalmente roja, y con sus cenizas mezcladas con agua, rociarlo el tercer y séptimo día desde que se impurificó. El séptimo día al anochecer, se tenía que sumergir en una Mikve, y se tornaba puro. Toda persona que tenía contacto con las cenizas de la vaca roja (para adumá), se volvía impura y tenía que sumergirse en la Mikve al anochecer.
Los Iehudim ya estaban en su año número 40 en el desierto (¡se habrán dado cuenta que la Tora omite unos 32 años!). El 10 de Nisan Hashem (no el Ángel de la Muerte), tomo el alma de Miriam cuando tenía 125 años. Los Iehudim tendrían que haber llorado por ella, pero solo lo hicieron sus hermanos, Moshé y Aharón. En lo que no tardaron, es en quejarse por el agua, que al morir Miriam, su fuente se secó.
Hashem le dice a Moshé que hable a la roca de Miriam, y  fluiría agua. Moshé dudo qué piedra era la correcta, el pueblo lo empezó a apurar, se desesperó y le pegó. Esto estuvo mal, y Hashem se enojo mucho con Moshé y Aarón. De castigo, murieron en el desierto. De este acto, lo que más hizo encolerizar a Hashem fue que rebajó Su milagro, ya que no es tan magnífico que salga agua de una piedra después de golpearla (como ya había hecho) que luego de hablarle. Se puede comparar a un padre cuando educa a sus hijos. Si les pega, seguramente se van a portar bien, pero sin ganas, lo contrario si los convence con voz tranquila.
Los judíos acamparon al pie de Or HaHar. Hashem le dijo a Moshé, que avisara su hermano Aharón, que moriría en la cima de ese monte. Así fue como hizo, fueron con Elazar (hijo de Aharón), y vieron una cueva, con una cama y una vela. Aharón se acostó y Moshé le fue sacando las prendas de Cohen Gadol, mientras se las ponía su sobrino. Cada parte que le sacaban la ropa, una nube de gloria, la tapaba, hasta que fue cubierto totalmente y Hashem tomo su alma.

Los Amalekim aprovechan el momento y los atacan, pero pierden.

martes, 18 de marzo de 2014

Perashat Shemini

Esta Perashá habla de que el octavo día de la inauguración del Mishkán, los hijos de Aharón, Nadav y Avihu, querían hacer un Korbán especial para Hashem. Sin preguntar, pensaron, que lo mejor sería hacer el Korbán del Ketoret (incienso) en el Kodesh HaKodashim. Esto les estaba prohibido y al hacerlo, murieron. ¿Por qué Hashem los castigo tan severamente? Hay varios motivos:
·        Si no lo hacía, las demás personas pensarían que se podía hacer lo que querían cuando querían en el Mishkán o que no era tan grave.
·        Aharón por haber hecho el becerro de oro merecía que sus 4 hijos mueran, pero por el mérito Moshe se dividió a la mitad el castigo.
·        Habían tomado vino e hicieron el Korbán, cosa totalmente prohibida.
Aharón y su esposa Elisheva, al ver los cuerpos de sus hijos, se pusieron a llorar, pero Moshe los fue a consolar diciendo que habían muerto Leshem Shamaim, en honor a Hashem. Así dejaron de llorar y aceptaron los decretos de Hashem como lo hacen los Tzadikim. Por esto, Aharón fue recompensado con que Hashem mismo le hablase consolándolo. Lo que le dijo fue: un Cohen no debe tomar vino antes de hacer los Korbanot, sino, muere.
También nos habla de los animales Kasher:
Para que lo sea, tiene que tener las pezuñas partidas y ser rumiante.
Hablando de pescado, tiene que tener escamas y aletas. Si lo va a comprar a una pescadería que el dueño no es observante/goi, tiene que mostrárselas, no se las puede sacar antes.

Tampoco se pueden comer bichos o cosas que se arrastran. Por eso hay que revisar muy bien las comidas. Recomiendo la página (en inglés, pero con muchas imágenes explicativas) http://www.dinonline.org/Bedikat/almonds/ con la explicación de como revisar la comida.

martes, 22 de octubre de 2013

Perashat Jaie Sara

Esta Perashá se llama Jaié Sará (la vida de Sará). Si habla de su muerte, ¿por qué se llama así? Esto es porque cuando una persona muere, a veces sus enseñanzas también lo hacen. Así no fue con Sará: todas las Benot Israel (Iehudiot) tomamos su ejemplo hasta el día de hoy.
Cuando ella fallece a los 127 años, no dice en el Jumash “127”, sino que dice 100 años, 20 años y 7 años debido a que cuando tenía 100, parecía de 20 y cuando tenía 20, de 7. Esto es por su belleza física y por ser una Tzadeket (una niña de 7 años no tiene averot, pecados).
Mientras ella vivió, habían 3 milagros: las nubes de Shejiná (presencia divina) de Hashem estaban sobre su carpa; la Jalá siempre era abundante y bendecida y las velas de Shabat que prendían duraban hasta el siguiente Shabat. Cuando falleció, todo esto se fue hasta que Itzjak se casó con Rivká.
Para enterrarla, Abraham eligió Meharat HaPajpelá. Hashem lo guió hasta allí, con un cabrito el cual se había escapado del grupo; Abraham lo persiguió y sintió el aroma al Gan Eden. Abraham quería la comprar para que después no se arrepientan del obsequio a toda costa, pero Efrón, el dueño de la tierra, se la quería regalar. Insistió Abraham y finalmente pago 400 monedas de plata, mucho dinero. Efrón hablo mucho e hizo poco; lo contrario a lo que nos recomienda la Torá y a lo que hizo Abraham con los tres ángeles en la Perashá pasada, Vaierá: les dijo que sólo les daría un poco de pan, un lugar para dormir y agua para lavarse, pero les terminó preparando un banquete digno de reyes.
El nombre de Mearat (cueva de) HaMajpelá viene de la palabra Kaful (doble). Hay varias explicaciones:
·         La cueva tenía 2 pisos, pero sólo el de abajo se usaba para enterrar
·         Allí están enterradas 4 parejas: Adam y Java, Abraham y Sara, Itzjak y Rivká y Iaakov y Lea.
·         Adam HaRishon era tan alto, que para ser enterrado Hashem lo debió doblar
Abraham quería casar a su hijo Itzjak, por ello mando a Eliezer, su fiel sirviente, a buscar una muchacha de su familia, no de donde estaba ya que no tenían buenas cualidades. Hashem hizo un milagro de que se le acortara el camino hasta Jarán (donde vivía la familia de Abraham). Mereció esto ya que en vez de darle a Itzjak a su hija, buscó la mejor chica. En realidad, Eliezer tenía un gran Ietzer HaRá de darle a su propia hija, pero lo venció haciendo tefilá a Hashem.
Eliezer pensó que Itzjak merecía una chica hospitalaria, bondadosa y caritativa. Por ello  rezó a Hashem de que si una mujer le preguntaba si quería que le de agua al él y a los camellos, esta sería la elegida.
Hashem cumplió su pedido, siendo la futura esposa Rivká, hija de Betuel, sobrino de Abraham. Eliezer le regaló aros y pulseras, hermosas, de oro con diamantes (como adelanto de las grandes riquezas que llevaba consigo y las que luego le serían dadas). Rivká lo llevó a su casa, para presentarlo a su familia, y que les hable de Abraham.
Rivká tenía un hermano muy malvado, Laván, quien invitó a Eliezer a la casa sólo porque quería que le dé riquezas como a Rivká, pensando que si por agua, Eliezer le dio a Rivká joyas, a él por una comida, le daría muchas riquezas. Betuel pensaba igual, pero peor: lo quería envenenar. Puso el veneno en el plato de Eliezer pero un Ángel lo cambio por el suyo y Betuel murió.
Al día siguiente, Eliezer vuelve con Rivká. Al entrar a la carpa con Itzjak, los tres milagros de Sara vuelven.

Finalmente, Abraham fallece muy anciano, ya habiéndosele cumplido todos sus deseos, como ser padre, ver a su hijo Itzjak casarse y que Ishmael volvió en Teshuvá. Es enterrado con Sará en Mearat HaMajpelá.

lunes, 8 de julio de 2013

Perashat Devarim

Perashat Devarim
Todo el libro de Devarim habla de las palabras que Moshé dijo al pueblo antes de morir.
Primero, Moshé les dice los pecados que habían hecho en el desierto, para que se arrepientan debido a que los amaba. Ninguno negó haberlo hecho, esto nos demuestra que eran todos tzadikim, justos.
Luego, los bendijo con que se multipliquen y que sus hijos sean justos. ¿Por qué en la mitad del discurso los bendice? Como recompensa de no haberse quejado cuando eran reprendidos.

Después, repasa las leyes de los jueces, que no tienen que favorecer a uno más que al otro, que no deben obtener soborno, entre otras.