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jueves, 2 de julio de 2015

Perashat Balak

Los Iehudim querían pasar por Moav. Al escuchar que acababan de vencer a Sijón y Og (gigantes incluso más fuertes que ellos), se aterraron. Fueron a consultar a los sabios de Midián y ellos les explicaron que Am Israel no ganaba a través de su fuerza física, sino que con solo hacer tefilá y decir el Nombre de Hashem, salían victoriosos. En verdad, estos dos pueblos eran grandes enemigos, se juntaron con tal de hacerle frente a los Iehudim.
Pensaron que la única manera de dominarlos, era a través de hechiceros. Uno de ellos era Bilam, conocido por que se cumplían todas sus maldiciones e interpretaba sueños. Practicaba magia negra, algo prohibido totalmente, ya que se usan los poderes de la impureza. Era profeta de Hashem a pesar de ser Goi para que no dijeran los pueblos que su hubieran tenido un Nabí entre ellos, hubieran aceptado a Hashem. Se dice que Bilam tenía tanto potencial o más que Moshé, sólo que lo usó para mal.
Balak, el rey de Moav, envió mensajeros a Bilam con dinero para convencerlo que maldijera a los Iehudim. Incluso le llevaron instrumentos de magia negra para que no tenga excusas. Bilam les dijo que le preguntaría a Hashem y (obviamente) no lo dejó. Rashi explica que su pregunta era si estas personas eran suficientemente honrosas para su nivel. Se lo comunicó a los mensajeros, pero volvieron con más riquezas. Bilam insistió a Hashem y lo dejó ir con la condición de que no maldijera a los Iehudim.
Temprano a la mañana él mismo ensilló su asna, así como hizo Abraham antes de Akedat Itzjak, enseñándonos que las fuerzas las podemos usar tanto para el bien como no. En el camino, su animal se desvió. Bilam la golpeó, y siguió caminando. Luego, el animal se volvió a detener y llevó a su amo hacia unas piedras que hicieron que Bilam quedara rengo y lo volvió a golpear.
Dicen nuestros jajamim que estas piedras eran el monumento que Laván (antepasado de Bilam) y Yaakov habían erigido cuando hicieron un pacto de paz (Galed). Se chocó justo con ellas para recordarle del tratado y que no continúe.
Siguió camino, pero de pronto se detuvo. Bilam le pegó y este empezó a hablar como un humano. Le preguntó por qué la había golpeado tres veces si siempre le había sido fiel. La palabra que usa para “veces” es “regalim”, que también se usa para referirse a los jaguim que se subía a pie al Bet HaMikdash, insinuándole “¿cómo te atrevés a maldecir al pueblo que cumple los jaguim?
Bilam estaba tan enfocado en su objetivo, que ni le llamó la atención que un animal hablara. Lo que había hecho que la asna no siguiera las órdenes de Bilam fue que un ángel con una espada se puso delante de él. Hashem abrió los ojos de Bilam y vio al ángel. Se asustó y confesó haber pecado, pero no de corazón.
Balak salió a su encuentro con riquezas y honores. Hashem hizo que se dirigieran a Kriat Jutzot, un lugar donde los Iehudim estaban tranquilos para que se apiadaran de ellos.
Balak y Bilam se prepararon para maldecir a los Iehudim. Bilam sabía que cada día Hashem por un mínimo instante está enojado con nosotros, así que espero hasta que sucediera. Intentó usar varios apodos de Israel para que llegara a alguno. Pero no paso, Hashem contuvo su ira a nuestro favor.
Primera berajá: “Son un pueblo que vive distanciado de los demás, son incontables como el polvo”.
Segunda berajá: “Escuchá Balak. Hashem no Es una persona que se arrepiente de sus acciones o engaña. Él bendijo a Su pueblo y así será siempre. No se vio mal en Israel y Hashem está con él. Entre ellos no hay brujería. Son un pueblo que se levanta como leona y no descansa hasta que consigue lo que quiere.”
Tercera berajá: “¡Qué buenas son tus carpas, las cuales no se miran entré sí para guardar la intimidad de las familias, y tus lugares sagrados! Ustedes se extienden como arroyos, jardines, cedros… Vencen a los distintos pueblos. Los que los bendigan, son benditos y los que los maldigan, malditos”.
De acá en adelante, Bilam tiene distintas visiones del futuro de Israel y los demás pueblos:
·       Veo que en un futuro no muy cercano Israel vencerá a todos los pueblos.
·       Edom será conquistado con valentía por Israel.

·       Amalek fue el primer pueblo en luchar contra los Iehudim y el último en desaparecer.

miércoles, 16 de julio de 2014

Perashat Matot


Cada palabra o promesa que decimos, es muy importante. Es mejor, cuando decimos que haremos algo, agregar “belí neder”, sin prometer. Si un día hacemos una promesa, (por ejemplo: nunca usaré una remera amarilla) y nos damos cuenta que no la queremos o podemos cumplir, hay dos maneras de anularla:

·       Presentarse delante de tres hombres

·       Presentarse de un Sabio que conozca las leyes de Atarat Nedarim, anulación de promesas

En ambos casos, te preguntan (seguimos con el ejemplo de la remera): “¿si hubieras sabido que no eran tan fea, lo habrías prometido?” El que hizo la promesa lo niega, y ya se le anuló.

Es mejor, nunca prometer que haremos algo, a menos que sea que se esté en un peligro extremo o prometer cumplir una Mitzvá (si nos ayuda a hacerlo).

Estas no son las únicas maneras de anular una promesa: un padre que escucho de su hija entre 12 y 12 y medio, hacer una promesa que no le gustó, la puede anular, pero hasta el anochecer; al igual que un marido con su esposa.

Hashem le dijo a Moshé que hagan guerra contra los Midianim, como castigo de haber mandado mujeres para hacer pecar a los Iehudim. Le contó que al finalizar la guerra, moriría. A pesar de ello, Moshé se apuró a juntar los 12.000 hombres que había pedido Hashem.

Ninguna persona quería ir a la guerra, acelerando así la muerte de su gran líder. Por ello, se hizo un sorteo. En la batalla, murió Bilam, cinco príncipes Midianitas, y capturaron mujeres y niños.

Moshé al ver a los capturados, dijo que las mujeres causantes del pecado sean muertas.

Elazar ben Aarón, enseñó que para hacer Casher un utensilio utilizado con comida caliente Taref, había que sumergirlo en agua hirviendo. Podía ser de cualquier material, menos porcelana (o plástico). Si compramos uno nuevo, hay que sumergirlo en la Mikve (pileta ritual, cuya agua es de lluvia o en el mar).

Gad, Reubén y la mitad de Menashé, pidieron quedarse con las tierras en los alrededores de la tierra, que habían conquistado. Moshé aceptó, con la condición de que luchen contra los enemigos de Israel, y sólo volverían a sus tierras hasta que se haya repartido el país.

domingo, 6 de julio de 2014

Perashat Pinjas

En la perashá anterior (Balak), el rey de Moav-Midián (se habían aliado en contra de Israel) había mandado mujeres goiot para hacer pecar a los Iehudim. Zimrí, el jefe de Shimón, se había llevado a una de ellas a su carpa, llamada Kozví, hija de un gobernador importante de Moav, y Pinjás, el nieto de Aharón, los mató. En el Pasuk dice “Pinjás ben Eleazar ben Aharón HaCohen”. ¿Acaso no era suficiente aclarar quién era el padre? O, al ser descendiente de Aharón, ¿no era obvio que iba a ser Cohén? Algunos comentaristas explican: antes de este suceso, Pinjás y sus descendientes no iban a ser Cohanim, sino que solo aquellos descendientes de Aharón que nacieron luego de la consagración de los Cohanim. Acá nos aclara que él sí es Cohén. Por otro lado, algunos Iehudim estaban enojados con Pinjás por haber matado a un líder. Al recordar a su querido por todos, antepasado, se dieron cuenta de que seguía en sus mismas sendas de bien.
Hashem estaba muy enojado con los midianim-moabim, y por eso los quería castigar a través de una guerra, pero antes, quería contar a los Iehudim, porque los que pecaron con las mujeres habían muerto en una plaga (24.000 hombres) o por el tribunal de justicia (muchísimos más). En ese censo, no fueron incluidos Moshé y Aharón ya que era para saber entre cuántos se dividiría la Tierra (cuanto más numerosa era la tribu, más tierra tenía) y ellos no entrarían a ella.
Moshé anunció que la Tierra de Israel se repartiría entre los hombres (no mujeres, ellas obtendrían la porción de sus maridos). Las hijas de Tzelafjad, que eran cinco, sin hermanos y huérfanas de padre, no recibirían una porción. Ellas hablaron con Moshé, le preguntó a Hashem y dijo que ellas tenían razón. Estipuló: si hay un hombre que fallece sin hijos varones, heredarán las hijas mujeres, si no tiene, sus hermanos, si no, a sus tíos paternos, si no, a su pariente más cercano.
Moshé pide a Hashem, como sabía que no entraría a Israel, que designe un buen líder, por lo que Hashem le dijo que sería Ioshúa bin Nun, un discípulo de Moshé.
Al final de esta perashá, vemos leyes de Korbanot:
·        Korbán Tamid (diario): Todas las mañanas (hasta Shabat), se hacía un Korbán Olá (totalmente quemado) a un cordero; un korban minjá (de harina) y uno de vino (nesej). A la tarde, se ofrendaba uno minjá y otro nesej.

·        Korbán Musaf: se hacía en Shabat, Rosh Jodesh y en Jaguim.

sábado, 28 de junio de 2014

Perashat Balak

Los Iehudim estaban pasando por Moav, a cuyos integrantes pidieron que los dejaran pasar, pero se negaron. Al escuchar que acababan de vencer a Sijón y Og (gigantes), se aterraron, ya que sabían que ellos no les ganaban a través de su fuerza a sus enemigos, con solo hacer tefilá y decir el nombre de Hashem, salían victoriosos. Pensaron que la única manera de dominarlos, era a través de hechiceros. Uno de ellos era Bilam, conocido por que se cumplan todas sus maldiciones e interpretar sueños. Practicaba magia negra, algo prohibido totalmente, ya que se usan los poderes de la impureza. Además, era profeta de Hashem a pesar de ser Goi para que no digan los pueblos que su hubieran tenido un Nabí entre ellos, hubieran aceptado a Hashem.
Balak, el rey de Moav, envió mensajeros a Bilam con dinero para convencerlo que maldiga a los Iehudim. Bilam les dijo que le preguntaría a Hashem y (obviamente) no lo dejó. Se lo comunicó a los mensajeros, pero volvieron con más riquezas.
Bilam insistió a Hashem y lo dejó ir, pero con la condición de que no maldijera a los Iehudim. En el camino, de repente, su asna se desvió. Bilam la golpeó, y siguió caminando. Luego, el animal se volvió a detener y llevó a su amo hacia unas piedras que hicieron que Bilam quedara rengo y lo volvió a golpear.
Dicen nuestros jajamim que estas piedras eran el monumento que Laván (antepasado de Bilam) y Yaakov habían erigido cuando hicieron un pacto de paz (Galed). Se chocó justo con ellas para recordarle del tratado y que no continúe.
Siguió camino, pero de pronto se detuvo. Bilam le pegó y este empezó a hablar como un humano. Le dijo:- Bilam, ¿no sabes que por los Iehudim se creó el mundo? ¿Para qué me pegas?
Bilam estaba tan enfocado en su objetivo, que ni le llamó la atención que un animal hablara. Lo que había hecho que la asna no siguiera las órdenes de Bilam fue que un ángel con una espada se puso delante de él. Hashem abrió los ojos de Bilam y vio al ángel. Se asustó y confesó haber pecado, pero no de corazón.

Balak y Bilam se prepararon para maldecir a los Iehudim. Bilam sabía que cada día Hashem por un mínimo instante está enojado con nosotros, así que espero hasta que sucediera. Pero no paso, Hashem contuvo su ira a nuestro favor. Al empezar a hablar, Bilam no pudo maldecir, sino que bendijo. 

sábado, 22 de junio de 2013

Perashat Pinjas

En la perashá anterior (Balak), el rey de Moav-Midián (se habían aliado en contra de Israel) había mandado mujeres goiot (no judías) para hacer pecar a los Iehudim. Zimrí, el jefe de Shimón, se había llevado a una de ellas a su carpa, llamada Kozví, hija de un gobernador importante de Moav (según otra explicación, hija del rey Balak), y Pinjás, el nieto de Aharón, los mató.
Hashem estaba muy enojado con los midianim, y por eso los quería castigar a través de una guerra, pero antes, quería contar a los Iehudim, porque los que pecaron con las mujeres habían muerto en una plaga (24.000 hombres) o por el tribunal de justicia (muchísimos más).
Moshé anunció que la Tierra de Israel se repartiría entre los hombres (no mujeres, ellas obtendrían la porción de sus maridos). Las hijas de Tzelafjad, que eran cinco, sin hermanos y huérfanas de padre, no recibirían una porción. Ellas hablaron con Moshé, le preguntó a Hashem y dijo que ellas tenían razón.
Moshé pide a Hashem, como sabía que no entraría a Israel, que designe un buen líder, por lo que Hashem le dijo que sería Ioshúa bin Nun, un discípulo de Moshé.
Al final de esta perashá, vemos leyes de Korbanot:
·        Korbán Tamid (diario): Todas las mañanas (hasta Shabat), se hacía un Korbán Olá (totalmente quemado) a un cordero; un korban minjá (de harina) y uno de vino (nesej). A la tarde, se ofrendaba uno minjá y otro nesej.

·        Korbán Musaf: se hacía en Shabat, Rosh Jodesh y en Jaguim.

sábado, 15 de junio de 2013

Perashat Balak

Los Iehudim estaban pasando por Moav, a cuyos integrantes pidieron que los dejaran pasar, pero se negaron. Al escuchar que acababan de vencer a Sijón y Og (gigantes), se aterraron, ya que sabían que ellos no les ganaban a través de su fuerza a sus enemigos, con solo hacer tefilá y decir el nombre de Hashem, salían victoriosos. Pensaron que la única manera de dominarlos, era a través de hechiceros. Uno de ellos era Bilam, conocido por que se cumplan todas sus maldiciones e interpretar sueños. Practicaba magia negra, algo prohibido totalmente, ya que se usan los poderes de la impureza. Además, era profeta de Hashem a pesar de ser Goi para que no digan los pueblos que su hubieran tenido un Nabí entre ellos, hubieran aceptado a Hashem.
Balak, el rey de Moav, envió mensajeros a Bilam con dinero para convencerlo que maldiga a los Iehudim. Bilam les dijo que le preguntaría a Hashem y (obviamente) no lo dejó. Se lo comunicó a los mensajeros, pero volvieron con más riquezas.
Bilam insistió a Hashem y lo dejó ir, pero con la condición de que no maldijera a los Iehudim. En el camino, de repente, el su asno se desvió. Bilam lo golpeó, y siguió caminando. Luego, el animal se volvió a detener y llevó a su amo  hacia unas piedras que hicieron que Bilam quedara rengo y lo volvió a golpear. Siguió camino, pero de pronto se detuvo. Bilam le pegó y este empezó a hablar como un humano. Le dijo:- Bilam, ¿no sabes que por los Iehudim se creó el mundo? ¿Para qué me pegas?
Bilam estaba tan enfocado en su objetivo, que ni le llamó la atención que un animal hablara. Lo que había hecho que el asno no siguiera las órdenes de Bilam fue que un ángel con una espada se puso delante de él. Hashem abrió los ojos de Bilam y vio al ángel. Se asustó y confesó haber pecado, pero no de corazón.

Balak y Bilam se prepararon para maldecir a los Iehudim. Bilam sabía que cada día Hashem por un mínimo instante está enojado con nosotros, así que espero hasta que sucediera. Pero no paso, Hashem contuvo su ira a nuestro favor. Al empezar a hablar, Bilam no pudo maldecir, sino que bendijo.